El mejor maestro es la vida misma

Imagina que estás estudiando inglés. Vas a la academia, estudias en casa, hablas con el avatar de una app de idiomas, sientes que vas mejorando cada día más, incluso planeas viajar a Nueva York para practicar lo aprendido. 

Luego una tarde un amigo te presenta un compañero de trabajo americano recién llegado de Estados Unidos. Te presentas pero la conversación no va más allá de "Hello, my name is .... Nice to meet you".
No hablas más. Te quedas en blanco. Tu vocabulario en inglés parece haberse esfumado.

Entonces empiezas a sentir vergüenza, te cierras en ti mismo y saboteas los años de estudio detrás de la autoconmiseración: "nunca aprenderé inglés", "mi acento es horrible", "no quiero ser el tonto del grupo", "quizás mejor estudiar italiano", etc. etc. El mismo disco roto de siempre y una ocasión perdida. 

La vida te ha puesto delante lo que necesitabas para aprender y evolucionar - una persona con la que podías conversar - pero tú no has aprovechado la ocasión. 

Esto era solo un ejemplo para explicar que el crecimiento espiritual y la paz interior no se alcanzan asistiendo a cursos, meditando, leyendo libros o siguiendo las enseñanzas de gurús en las redes sociales. El verdadero maestro no está en algún lugar desconocido. El gran maestro ha estado siempre presente: es la vida misma.    

El mejor maestro es la vida misma

Cada experiencia que vives trae una enseñanza, pero toca a ti reconocerla y aceptarla. Las personas que encuentras - las que amas y también las que te desafían -  son como un espejo que te muestran algo sobre ti: la paciencia, los límites, la compasión, la fortaleza. 

Si observas profundamente, todo es tu maestro: cada persona y experiencia es una oportunidad de aprendizaje, incluso el dolor o los enemigos.

Las relaciones son las que te ayudan a ver en qué te atascas y a qué te aferras. Siempre que algo te provoque, tienes una gran oportunidad de aprender y crecer, siempre y cuando estés dispuesto a hacerlo, claro, y a abandonar la visión distorsionada que tienes de ti mismo - tu ego - que proteges a toda costa. 

Por ejemplo, cualquier persona o cosa que te irrita te está indicando lo que tienes que mejorar. A menudo lo que te molesta de otros refleja algo que no aceptas o no has resuelto en ti mismo y que necesita atención, ya sea una emoción no procesada, un conflicto interno, estrés, o un hábito negativo como quejarse. 

¿Cual es la enseñanza en este caso? Que al reconocerlo y trabajar en él, puedes crecer y mejorar tu bienestar emocional, en lugar de culpar al exterior, convirtiendo la molestia en una oportunidad de autoconocimiento y cambio positivo. 

Nada aparece por casualidad. Todo encuentro es una oportunidad para aprender, crecer y recordar quien  eres. La vida no siempre enseña con suavidad, pero siempre enseña con honestidad. Cuando dejas de resistir y empiezas a escuchar, entiendes que no estás solo ni perdido: estás aprendiendo. 

El Buda dijo: “Imagina que todas las personas menos tú son iluminadas. Todas son tus maestros, cada una hace exactamente lo que necesitas para ayudarte a aprender paciencia, sabiduría perfecta, compasión perfecta.”

La vida no te da lo que quieres pero siempre te pone delante lo que necesitas para evolucionar. Entonces la pregunta no es si la vida te enseña, sino si estás dispuesto a aprender. No desaproveches la ocasión de convertirte en la mejor versión de ti mismo.



El propósito de la vida

La vida no necesita un propósito para ser lo que es.
La semilla de una flor no necesita luchar ni esforzarse para convertirse en una flor. El viento no necesita una razón para soplar. ¿Entonces porque nosotros humanos tenemos la necesidad de contestar a esta pregunta y pasamos nuestras vidas buscando cual es nuestro propósito?

Quizás sea el ego el que busca un propósito para justificar su existencia, no algo que la realidad necesita para sostenerse. El ego quiere razones, explicaciones y significado para sentirse valioso o necesario. Además la sociedad en la que vivimos no acepta que tu seas una «mediocre», y está siempre empujándote a buscar ser una «persona especial», a «tener éxito», a «dejar una huella» en el mundo, alimentando tu ego.

En todo esto, la familia y tus creencias terminan por estropearlo aún más haciéndote creer que el propósito de tu vida es estudiar, trabajar, formar una familia, comprar una casa, jubilarte, tener nietos, envejecer y morir. Y si es posible, con más dinero y más posición social que tu vecino. ¡Vaya plan!

Pero la vida en sí misma no necesita justificación, simplemente es.

Cuando dejas de buscar un propósito impuesto por el ego, empiezas a vivir más libres, sin la carga de «ser algo» o «lograr algo» para validar tu existencia. Te darás cuenta entonces de una verdad profunda: que la realidad ya se expresa naturalmente, sin necesidad de un propósito. El propósito de la vida es vivir, nada más.


El propósito de la vida es vivir

Sí, así de simple. Disfrutar del viaje en lugar de obsesionarte con la meta final. Deja de mirar hacia adelante y empieza a observar lo que está sucediendo a tu alrededor. La vida es la suma de experiencias, y cada pequeño momento cuenta. Así que ¿por qué no disfrutar de lo que tienes en vez de estresarte por lo que falta?

Todo lo que estás haciendo en este momento es profundamente significativo en sí mismo. El propósito de la vida es vivir. Suena simple, pero a la vez lo abarca todo. Vivir es experimentar, sentir, aprender, equivocarse, reír, llorar, amar. No hay una sola manera correcta de hacerlo, pero quizás la clave sea hacerlo con intención, con conciencia y con ganas.

Recupera la espontaneidad natural que experimentabas de niña, abierta y conectada con el presente y confía en el desarrollo natural de la existencia, respondiendo a cada momento con apertura, curiosidad y entusiasmo. Este es el propósito de la vida.

Acepta la realidad tal como es, vive intensamente y con plenitud, y haz todo lo posible para garantizar una buena vida, amor y armonía para ti misma, para quienes te rodean y para el mundo.

Al final del día, lo que importa es disfrutar del camino, porque para eso estás aquí: para ser parte de esta aventura llamada vida.


Sé feliz 🤍


Eres parte de este maravilloso mundo

La magia ocurre cuando miras profundamente en la naturaleza.

Ese es en última instancia el objetivo de la vida: hacer que los latidos de tu corazón coincidan con el latido del universo.

No eres un ser separado, todas las cosas están relacionadas entre sí.

No puedes existir como un ser aparte, como una entidad independiente porque todo y todos dependen de los demás. Existes solo en relación a las personas, a las cosas, a las ideas.

La próxima vez que te sientes abrumada o desconectada, recuerda que eres parte de algo maravilloso. Este mundo está lleno de posibilidades, aprendizaje y conexión. La vida puede ser un viaje impredecible, pero cada día trae consigo nuevas experiencias y oportunidades para crecer. Recuerda mirar a tu alrededor, apreciar las pequeñas cosas, y nunca subestimar el poder de un gesto amable o una sonrisa.

Cuando entiendas esta profunda verdad, serás capaz de verte a ti misma en todo lo que te rodea y gozar de la profunda paz que surge al comprender que eres parte de este maravilloso mundo.
Solo tienes que mantener tus ojos abiertos y tu corazón listo para disfrutar de todo lo que la vida tiene para ofrecer.


Recuerda que morirás

¿Has pensado alguna vez en la muerte? ¿En la tuya?

Lo sé, no es algo muy natural pensar en algo así, preferirías pensar en que ponerte para la boda de tu amiga o donde ir de viaje las próximas vacaciones. Lo entiendo perfectamente. Pero reflexionar sobre la muerte de forma habitual te ayuda a saborear la vida de una forma distinta y te motiva a vivir de manera más plena.

Los estoicos decían «Memento Mori», recuerda que morirás. No hay nada más cierto de esto y nada más cierto para todos los humanos, independientemente de la raza, el sexo, la edad, la religión, las creencias. Todos vamos a morir tarde o temprano, tu también.


Recuerda que morirás

«Recuerda que morirás» o «acuérdate de vivir», dos caras de la misma moneda.
Vive cada día como si fuera el último y deja que eso determine lo que haces y dices y piensas.

Esta es la cuestión, si la muerte es presente en tus pensamientos, sabrás que la vida es un regalo y harás todo lo posible para aprovechar el momento y no desperdiciar ningún instante.

En la práctica esto significa: no ahorrar una sonrisa, un gesto gentil o una palabra de amor.

No esperar a llamar a una amiga, pedir perdón a quién has herido y perdonar a alguien que te ha hecho daño. No tener miedo a intentar cosas nuevas, a perseguir tus sueños. No dejar de aprender, de emprender y desarrollar la creatividad.

El tiempo no espera a nadie. Aprovecha cada momento como si fuera el último que te queda por vivir.

Recuerda que vas a morir y pon todas las cosas en sus debidas perspectivas: los problemas cotidianos se quedan pequeños y las preocupaciones inútiles. ¡Qué liberación!

Todo tu sufrimiento se queda insulso y trivial ante la grandeza de la muerte.


Atrévete a vivir

¡Atrévete entonces a vivir!

Vive sin malgastar el tiempo, sin miedo a fracasar, sin angustiarte por el futuro.

Ama, ríe, juega, explora, sonríe.

Cultiva la compasión y un buen corazón y sobre todo no olvides cuidar de tu interior para generar paz mental y ser feliz.

Vive cada momento como si fuera el último y haz que tenga sentido.

Los demás te recordarán por lo que dejastes en sus corazones, no por tu éxito laboral, tu ropa, tu casa y tu cuenta bancaria.

Cada mañana cuando te despiertas, sé agradecida por estar viva. Celebra la vida y sé agradecida por las personas que amas, por el sol, la lluvia y la naturaleza; sé agradecida por la comida, por tener un techo, por poder respirar. Utiliza la muerte como inspiración para experimentar lo mejor de cada instante, depende de ti disfrutar cada día del tiempo que tienes.


La muerte es tu aliada en la búsqueda de sentido

Morir es, irónicamente, lo único cierto en la vida. Pero, mientras estés viva puedes hacer algo increíblemente poderoso: elegir cómo vivir. Recordar que tu existencia es limitada te puede ayudar a tomar decisiones más sabias, a rodearte de las personas que realmente importan y a dedicar tu tiempo a lo que te llena de verdad.

Así que, amiga, recuerda que morirás. Pero mientras tanto, ¿qué tal si decides ser más entusiasta, más amable y más auténtica? Vive intensamente, ríe mucho y deja una marca positiva en este mundo. La vida es el mejor regalo que tienes y es demasiado corta para no aprovecharla.


¡Te deseo una larga vida!


El hoy es todo lo que tienes

El mal de nuestra época es la continua búsqueda de "algo mejor" que llegará. Todos frenéticamente ansiosos para tener más éxito, más dinero, más tiempo, más viajes, más emociones, más experiencias, como si el propósito de la vida fuera solo acumular, acumular y acumular. 

Luego miras a tu alrededor y ves solo personas infelices, amargadas y deprimidas.
Más tienen y más les faltan cosas, así que siguen buscando en libros, cursos, psicólogos y astrólogos. Acuden a gurús y coaches, prueban con las religiones, los ángeles, las terapias chamánicas esperando encontrar la píldora mágica que limpie, recargue y ordene sus vidas, cuando lo único seguro es que se vacíen sus carteras. 

Quieren un cambio en sus vidas, lo buscan fuera y no encuentran nada. 

El cambio real empieza desde dentro y desde el presente.
No busques respuestas afuera cuando la clave está en cómo vives cada día. Tu vida no cambia si no cambias el hoy. Solo necesitas cambiar el hoy para cambiar tu vida porque el hoy es todo lo que tienes. 

La vida es una gran ilusión. Toda nuestra vida se resume en un día: has nacido en un día, vives en un día, morirás en un día. Si pierdes el hoy, lo pierdes todo porque lo único que tienes es el hoy, el momento presente. 
El mañana aún no ha nacido, el ayer ya ha muerto. El presente es lo único que tienes. 
Cada día es una vida en sí misma, una oportunidad completa para ser, hacer y cambiar. Cada amanecer es un nuevo comienzo y cada atardecer, un cierre, no desperdicie este tiempo precioso. 

Hacen falta tan solo 10-20 minutos al día de práctica de meditación para cambiar tu día. Si te comprometes a practicar diariamente, tendrás más claridad mental, más calma y más presencia. 

Deja de buscar fuera, la verdadera paz está en la profundidad de tu ser.

Siéntate en silencio y soledad. No necesitas más que un espacio tranquilo y el deseo de observarte a ti misma. Adopta una postura correcta, mantén la espalda recta, relaja los hombros y deja que tu cuerpo repose en quietud. La meditación no es una tarea ni un esfuerzo, sino un regreso a tu esencia más pura.

Concéntrate en la respiración. Siente cómo el aire entra y sale de tu cuerpo, sin forzarlo ni controlarlo. Solo obsérvalo, como un testigo imparcial. En cada inhalación, percibe la vida que fluye en ti; en cada exhalación, deja ir todo aquello que te pesa.

Los pensamientos vendrán, como nubes en el cielo, pero no luches contra ellos, no los rechaces ni los retengas. Simplemente déjalos pasar. La mente es como un río que fluye sin cesar, pero tú no eres el río, eres quien lo observa desde la orilla. 

Si haces esto todos los días, con constancia y entrega, descubrirás un estado de calma y serenidad que nunca habías imaginado. La verdadera paz no es un lugar al que llegar, sino un estado que se cultiva dentro de ti. No busques fuera lo que siempre ha estado dentro.

Empieza a cambiar el hoy para ver un cambio en tu vida.
Siéntate, respira y sé.


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Vivir el momento presente no es lo que tu crees

Se habla mucho de "vivir el presente, "el aquí y ahora", "vivir el momento", "estar presente", pero para la mayoría de las personas este concepto viene interpretado de manera equivocada, casi siempre a favor de la búsqueda de un placer inmediato, especialmente cuando lo que se busca es el disfrute.

Me explico con algunos ejemplos. Estás en una fiesta o una quedada entre amigos y "vivir el momento" se traduce en "tomate otra cerveza", "emborrachate, que más dá," o en "come más, disfruta de otro trozo de tarta", "no te acuestes, disfruta de toda la noche". O te vas de compra y aprovechando que hay rebajas decides gastarte medio sueldo en cambiar el ropero porque "hay que vivir el momento".
Sin embargo nadie dice lo mismo cuando estás trabajando, cuando te duele el cuerpo o cuando estás enfermo. Si tienes que echar horas extras de trabajo o te duele la barriga o tienes dolor de dientes, a nadie se lo ocurre decir "vive el momento presente", sonaría algo raro ¿verdad? 

En realidad, que estés disfrutando o trabajando o sufriendo, en cada instante puedes y deberías vivir en el aquí y ahora. Es todo lo que tienes y también pasará. 

¿Entonces cómo se hace? ¿Cómo se vive el momento presente?
Vivir el momento presente es experimentar cada cosa con una mente abierta, sin dejarse llevar por pensamientos y memorias del pasado o preocupaciones y expectativas sobre el futuro.
Significa sentir la vida sin ideas preconcebidas, sin creencias ni juicios, sin etiquetar todo en categorías de "bueno o malo", "justo o injusto", "correcto o incorrecto". 

Vivir el aquí y ahora es una forma de vida en la que se experimenta cada instante plenamente, sin juicios ni distracciones, permitiendo que la mente esté en un estado de quietud y claridad. ​Esto implica observar sin la interferencia del pensamiento, sin comparaciones ni expectativas, y estar en contacto directo con la realidad tal como es.

Al observar y experimentar todo lo que nos sucede a cada instante, en el bien y en el mal, podemos apreciar las pequeñas alegrías de la vida así como las experiencias negativas y el sufrimiento. Absolutamente todo puede enseñarnos algo nuevo y puede ayudarnos a crecer como personas, solo necesitamos entregarnos al "ahora" desde la atención plena. 

Haz que la Navidad sea todos los días

¿Qué significa la Navidad? ¿Es fiesta y regalos? ¿Es comida y reuniones familiares? ¿Es tradiciones, rituales y adornos navideños?
La Navidad no es consumismo, ni un hábito, ni un compromiso. No es regalos, mega comidas y fiestas.

Navidad es mucho más que esto.

Es una sonrisa para todos los que encontramos en nuestro camino.
Es un abrazo caluroso.
Es el deseo de estar con la familia y los amigos y que triunfe la paz y la serenidad.
Es ayudar cuando nos piden ayuda y también ayudar cuando nadie nos lo pide.
Es dar riendas sueltas a los sentimientos.
Es una palabra de consuelo para quien está sufriendo.
Es perdonar a las personas que han sido injustas con nosotros.
Es reconciliarse con los que se han alejado de nuestra vida.
Es rectificar nuestros errores y decidir ser mejor persona.
Es aceptarse tal y como se es. 
Es ser más tolerantes y menos intransigentes con los demás y con nosotros mismos.
Es reconocer las calidades y no los defectos de cada persona, nosotros incluidos. 
Es cambiar nuestra perspectiva de los problemas y tener una actitud positiva.
Es vivir aquí y ahora, conectar con el presente y con nosotros mismos.
Es dar a aquellos que no tienen. 
Es estar en silencio para escuchar al otro.
Es reconocer con humildad nuestros límites y debilidades.
Es abrir el corazón.
Es amar, ser amados y amarnos a nosotros mismos.

Me gusta pensar que no hace falta un día especial del calendario para hacer todas estas cosas.
Haz que la Navidad sea todos los días. 

¡Feliz 365 días de Navidad!

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Lo que pueden enseñar los gatos

Cuando te paras a contemplar un animal, puedes evadirte de tu mente y vivir el momento presente que es donde el animal vive todo el tiempo, entregado a la vida. 

Se dice que un famoso maestro zen llamado Taizan Fukun recomendó a sus alumnos observar los movimientos de un gato como una forma de cultivar una mente de "no sé", un estado mental libre de ideas y juicios preconcebidos.
Al observar los movimientos del gato sin juicio ni expectativa, los estudiantes pudieron cultivar un sentido más profundo de atención plena y presencia en sus propias vidas.

En efecto los gatos pueden ser nuestros maestros zen y enseñarnos muchas cosas:

- A vivir sin expectativas, aceptando las cosas tal como se van presentando. 

- A liberarse del ego y no tener que preservar, defender y mejorar nuestra autoimagen.

- A sentirse libre de ser como se es, sin opinión acerca de nosotros mismos.

- A dejar de pensar y de juzgar para disfrutar de cada momento: experimentar, curiosear, jugar, caer y levantarse otra vez.

-  A vivir el momento presente, sin ansiedad por el futuro, sin ahogarse en preocupaciones por cosas que, seguramente, nunca ocurrirán.

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Si quieres saber más sobre los gatos y su comportamiento y aprender de los gatos los secretos para una vida mejor te aconsejo este libro "Filosofía felina" de John Gray.




6 cosas que he aprendido este 2024

Llegamos a fin de año y todo el mundo empieza con los propósitos para el 2025.
Yo he dejado de hacer planes para el año nuevo, pero sí me gusta hacer un balance del año que termina y esto es lo que he aprendido y sigo aprendiendo cada día, en cada práctica y en cada etapa del camino.

He aprendido:

  1. A respirar.
    Parece una tontería pero no lo estaba haciendo bien. Tenía una respiración superficial, el diafragma no se movía correctamente y la mayoría del tiempo no era ni consciente del aire que entraba y salía.
  2. A meditar.
    La meditación ha sido una auténtica panacea para mi salud mental: adiós ansiedad, tristeza y angustia.
  3. A perdonar
    He dejado de sentirme resentida y enojada hacia las personas que me han hecho daño y esto me ha proporcionado mucha paz interior.
  4. A ser más tolerante
    Somos todos distintos y cada uno en su camino de crecimiento personal así que he aprendido a aceptar las opiniones discordantes con las mías y a ser más compasivas con los demás. 
  5. A controlar mi mente
    Es increíble como un pensamiento repetitivo o una emoción negativa pueden amargarte el día. He aprendido a reconocer estos intrusos, a observarlos como una creación ilusoria de mi mente y a dejarlos ir. ¡Una verdadera liberación!
  6. A non resistirme a los eventos
    Las cosas pasan como tienen que pasar y siempre hay un porqué o una enseñanza. En el bien o en el mal he aprendido a confiar en el camino y a disfrutar del momento.

Mirando hacia atrás, quizás no haya conseguido ningún logro especial relacionado con el trabajo y el dinero pero me siento infinitamente agradecida conmigo misma por haber empezado este camino de crecimiento espiritual. 
Agradezco a mi mente la capacidad de pensar, de saber, de ser consciente y agradezco cada nueva idea, creencia y visión que me apoya para ser quien soy. 
Y por supuesto agradezco las enseñanzas de todos los maestros budistas, los filósofos y los sabios que he conocido a través de los libros, los videos y las páginas web. Gracias a ellos, todo lo que he aprendido este 2024 ha sido posible. 

Todas estas cosas que he aprendido este 2024, el viaje interior que he empezado y que me ha abierto los ojos, son claramente un "work in progress", un trabajo en proceso. Ahora queda practicar, practicar y practicar porque no hay un destino o una meta, solo un camino maravilloso que se llama VIDA.


Está solo en ti mismo

Cuando te sientes triste, la tristeza reside en tu interior. Cuando te preocupas, es tu preocupación, no la de los demás. Cuando estás deprimido, es tu mundo que se tiñe de negro, y solo tu puedes verlo. Cuando estás enfadado, tu eres el único que hierve por dentro.

La depresión, la ansiedad, el enojo, la envidia, la ira, los celos, la angustia, todas las emociones negativas que puedes probar, las probarás siempre estando solo. Las personas a tu alrededor pueden "ver" como te sientes pero no nunca podrán "sentir" lo que tu sientes. 

No obstante sigues buscando en el exterior soluciones a tu mal interior. Buscas ayuda en las personas que están a tu lado, en los libros, incluso puede que acudas a un psicólogo para que resuelva tus problemas. Necesitas que alguien te diga cómo vivir y encontrar la felicidad pero para eso ya existe un negocio multimillonario de la industria de la autoayuda donde todos dicen que tienen las respuestas que buscas pero nada funciona. 

Hasta que no vuelves al mundo interior, el mundo exterior puede solo complicarte más la vida con sus energías negativas, las comparaciones y las falsas ilusiones de lo que significa ser feliz.
Este mundo no está hecho para hacerte sentir feliz, está hecho para poner obstáculos en tu camino. Una vez que has superado un problema, otro llega sin avisar y así sucesivamente por el resto de tu vida.

No te distraigas entonces buscando respuestas en las voces ajenas, en las doctrinas, en el bombardeo constante de información, en los que prometen salvarte a cambio de dinero y no te enfades si el mundo exterior no entiende tu malestar.
Apaga el ruido exterior y date permiso para detenerte, permanecer en silencio y escuchar realmente lo que llevas dentro. Es solo dentro de ti que puedes encontrar las respuestas.

Aprende a escuchar las distintas voces que te hablan: tu sufrimiento, tu mente egoica, tus apegos, tus sentimientos, tu alma. Contempla cada pensamiento y cada sensación, sin juzgarlos, solo observa, como si observaras las olas del océano que vienen y se van desapareciendo en la orilla.
Allí es donde comprenderás cómo se mueven el pensamiento y la sensación y allí es donde encontrarás la vía para descubrir la maravilla de vida que eres. 

Todas las cosas maravillosas que estás buscando, felicidad, paz y alegría, las puedes encontrar dentro de ti. No necesitas buscar en ningún otro lado.

La oportunidad de oro que estás buscando está en ti mismo. No está en tu entorno; no está en la suerte, ni en el azar, ni en la ayuda de los demás; está solo en ti mismo.
- Orison Swett Marden - 


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Nada es para siempre: reflexiones sobre la impermanencia

 "No es la impermanencia lo que nos hace sufrir.
Lo que nos hace sufrir es querer que las cosas sean permanentes cuando no lo son."
- Thich Nhat Hanh -


Las cosas cambian y se transforman, todo nace y muere. 

Vemos enfermedad, vejez, cambios de estaciones, cambios de nuestra emociones, cambios en la sociedad y en el clima. 

Absolutamente todo está sujeto a una transformación y es una bendición ya que si todo fuera permanente no habría vida alguna, el nacimiento y el crecimiento resultarían imposibles.

Tenemos que educarnos a la idea de la impermanencia y estar listos para la perdida porque nada en el universo es permanente, todo está en constante cambio y movimiento, las cosas se van y no son para siempre.

Si seguimos pensando en que un objeto, una personas, una mascota, una idea, será para siempre, nos hará feliz y dará sentido a nuestras vidas, estamos condenados al sufrimiento porque nada dura.

El apego es lo que nos hace sufrir. Buscar una felicidad duradera en cosas que son transitorias nos hace sufrir. Nuestros familiares, amigos y relaciones algún día ya no estarán a nuestro lado, nuestro trabajo, nuestros pensamientos y emociones no durarán para siempre. Podemos perder el dinero, la salud, la casa, todo cambia a cada instante. Así que creer y querer que todas estas cosas sean permanentes cuando no lo son es lo que nos hace sufrir.

Una vez seamos capaces de ver la impermanencia claramente, empezamos a ver que no nos podemos apegar a nada de lo que existe. Cuando asumimos la temporalidad de todas las cosas, surge la comprensión que es fútil el aferrarse a algo ya que todas las cosas vienen y van en la vida, tanto las cosas buenas como las malas. 

Podemos entonces aceptar y relajarnos ante una experiencia sabiendo que es transitoria y dejar de resistirnos al cambio sabiendo que es inevitable.

Si aprendemos a renunciar o al menos a disminuir nuestro apego hacia los resultados, deseos y expectativas y aceptar lo que nos depara el destino, conseguiremos más equilibrio y serenidad.

Cuando aprendemos a soltar, a dejar ir, tendremos más paz. 

De acuerdo con Ajahn Chah, “Si dejas ir un poco, tendrás un poco de paz. Si dejas ir mucho, tendrás mucha paz. Si dejas ir completamente, tendrás la paz completa”. 

Cuantos menos apegos tengas, más libre caminarás.


“Recuerda que todo pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche; hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”



Deja que las cosas sean como son

Deja que las cosas sean como son. Deja fluir los acontecimientos.
Vive el presente y no te preocupes por un futuro que todavía no ha llegado.
Vive simplemente en lugar de estar todo el tiempo preparándote para vivir. 

Aprende a ser como un surfista que abraza cada nueva ola con entusiasmo. Abraza los cambios con una mentalidad de aceptación y crecimiento. Cada ola trae consigo una lección valiosa. 

Deja que las cosas pasen como tienen que pasar.
Vive el presente y no te preocupes por un futuro que todavía no ha llegado. 
La belleza de la vida está en mantener la mirada en el presente y aprender a adaptarse al flujo de las olas con flexibilidad, alegría y pensamientos positivos.

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