El mejor maestro es la vida misma

Imagina que estás estudiando inglés. Vas a la academia, estudias en casa, hablas con el avatar de una app de idiomas, sientes que vas mejorando cada día más, incluso planeas viajar a Nueva York para practicar lo aprendido. 

Luego una tarde un amigo te presenta un compañero de trabajo americano recién llegado de Estados Unidos. Te presentas pero la conversación no va más allá de "Hello, my name is .... Nice to meet you".
No hablas más. Te quedas en blanco. Tu vocabulario en inglés parece haberse esfumado.

Entonces empiezas a sentir vergüenza, te cierras en ti mismo y saboteas los años de estudio detrás de la autoconmiseración: "nunca aprenderé inglés", "mi acento es horrible", "no quiero ser el tonto del grupo", "quizás mejor estudiar italiano", etc. etc. El mismo disco roto de siempre y una ocasión perdida. 

La vida te ha puesto delante lo que necesitabas para aprender y evolucionar - una persona con la que podías conversar - pero tú no has aprovechado la ocasión. 

Esto era solo un ejemplo para explicar que el crecimiento espiritual y la paz interior no se alcanzan asistiendo a cursos, meditando, leyendo libros o siguiendo las enseñanzas de gurús en las redes sociales. El verdadero maestro no está en algún lugar desconocido. El gran maestro ha estado siempre presente: es la vida misma.    

El mejor maestro es la vida misma

Cada experiencia que vives trae una enseñanza, pero toca a ti reconocerla y aceptarla. Las personas que encuentras - las que amas y también las que te desafían -  son como un espejo que te muestran algo sobre ti: la paciencia, los límites, la compasión, la fortaleza. 

Si observas profundamente, todo es tu maestro: cada persona y experiencia es una oportunidad de aprendizaje, incluso el dolor o los enemigos.

Las relaciones son las que te ayudan a ver en qué te atascas y a qué te aferras. Siempre que algo te provoque, tienes una gran oportunidad de aprender y crecer, siempre y cuando estés dispuesto a hacerlo, claro, y a abandonar la visión distorsionada que tienes de ti mismo - tu ego - que proteges a toda costa. 

Por ejemplo, cualquier persona o cosa que te irrita te está indicando lo que tienes que mejorar. A menudo lo que te molesta de otros refleja algo que no aceptas o no has resuelto en ti mismo y que necesita atención, ya sea una emoción no procesada, un conflicto interno, estrés, o un hábito negativo como quejarse. 

¿Cual es la enseñanza en este caso? Que al reconocerlo y trabajar en él, puedes crecer y mejorar tu bienestar emocional, en lugar de culpar al exterior, convirtiendo la molestia en una oportunidad de autoconocimiento y cambio positivo. 

Nada aparece por casualidad. Todo encuentro es una oportunidad para aprender, crecer y recordar quien  eres. La vida no siempre enseña con suavidad, pero siempre enseña con honestidad. Cuando dejas de resistir y empiezas a escuchar, entiendes que no estás solo ni perdido: estás aprendiendo. 

El Buda dijo: “Imagina que todas las personas menos tú son iluminadas. Todas son tus maestros, cada una hace exactamente lo que necesitas para ayudarte a aprender paciencia, sabiduría perfecta, compasión perfecta.”

La vida no te da lo que quieres pero siempre te pone delante lo que necesitas para evolucionar. Entonces la pregunta no es si la vida te enseña, sino si estás dispuesto a aprender. No desaproveches la ocasión de convertirte en la mejor versión de ti mismo.



Sé una luz para ti mismo

El Buda dijo: "Sé una lámpara para ti mismo. No busques refugios externos".
No hace falta ir al otro lado del mundo en busca de la felicidad; no hace falta gastar dinero en hacer cursos de mindfulness o en contratar pseudo-sanadores para limpiar tu energía; no hacen falta apps, libros, maestros, gurús, religiones o creencias para ser felices.

La vida misma es tu maestra, tu eres el maestro. Cada experiencia, cada desafío, y cada momento de alegría es una oportunidad para aprender, crecer y sanar. 

No busques fuera de ti, en el mundo exterior jamás vas a encontrar alguien o algo que te salve de tus problemas y de tus preocupaciones. 

Asume pues la responsabilidad de tu vida, solo tu puedes sanarte. Y no, no vale jugar el papel de la víctima, nadie puede salvarte sino tú mismo. 

El Buda dijo: "Sé una luz para ti mismo".
Todas las respuestas están en tu interior. Busca dentro de ti, encuentra la sabiduría, la claridad y la fuerza dentro de ti mismo. Tú ya eres la felicidad que buscas. 

Aprende a confiar en tu luz interior y deja que te muestre tu camino.


Sé feliz 🤍



Estás completamente solo en el camino espiritual

En el momento en que empiezas un camino espiritual, una cosa a tener en cuenta es que estarás completamente solo. El camino es único para cada persona. Hay quien te puede acompañar, sostener, apoyar pero nadie puede hacer el camino en lugar tuyo.  

Como bien decía Sawaki Roshi "no se puede intercambiar ni siquiera un pedo con otra persona". Esa es la verdad, hay que vivir la propia vida y no puedes pedir prestado ni siquier un pedo a otra persona. 

Tampoco es fácil hablar de tu camino espiritual con los que están a tu alrededor porque en la mayoría de los casos no lo entenderán. De hecho, lo mejor es no hablar en absoluto, simplemente ser y seguir con la práctica. 
Con el tiempo los que te rodean, familia, amigos, compañeros de trabajo, notarán tu evolución y tu autenticidad. Cuando alineas pensamientos, palabras y acciones con tu propio camino de despertar inspiras a otros con el ejemplo. 

Por tanto, abraza tu soledad y confía en ti mismo.


Experiencia individual

Hay algo que se hace cada vez más evidente a medida que entras en tu interior, y es que el mundo que tu experimentas es el mundo que solo tu puedes experimentar, en el bien y en el mal. 

Me explico: es importante que observes y acceptes que incluso cuando tu y otra persona miraís el mismo objeto o vivís la misma situación, tus historias, creencias y estados internos le darán un matiz diferente a la experiencia.

Tu puedes mirar un objeto desde una perspectiva y visión que puede ser distinta a la de los demás, puedes percibir sensaciones al ver una puesta del sol que son diferentes a las que percibe otra persona, cada una de tus experiencias es única y ninguna puede ser igual a la de nadie más. 

Y no solo tus experiencias te apartienen en exclusivas, también tus creencias, tus opiniones, tu forma de pensar están destinadas a ser diferente a la de los demás. 

Puesto que no puedes intercambiar nada de esto con nadie, estás completamente solo en tu mundo.
Por mucho que lo intentes, no puedes transferir ni compartir directamente tu percepción, tu experiencia o incluso algo tan básico como tu sensación corporal. 

Tienes que recorrer tu propio camino en solitario y experimentar el despertar espiritual por ti mismo.

El mundo existe tal como lo percibes.
No es lo que ves, es cómo lo ves.
No es lo que oyes, sino cómo lo oyes.
No es lo que sientes, sino cómo te sientes.

- Rumi


Existencia individual

Todo esto al principio supone un gran dilema: no quieres sentirte solo y quieres compartir aspectos de tu vida con alguien. 

Desafortunadamente hay aspectos esenciales de tu vida y de tu camino espiritual que son completamente intransferibles. Nadie puede sufrir por ti, ni tampoco meditar por ti. Aunque alguien te ame profundamente, tu dolor sigue siendo tuyo y tu despertar también lo es. 

Por cuanto desahogues tus problemas y sufrimientos interiores con la persona amada, ella nunca podrá experimentar tu dolor ni ayudarte a superarlo. Puede escucharte pero nunca llegará a entender completamente tu estado emocional interior. 

Estás completamente solo en el sufrimiento y en la práctica. Cuanto antes asumes tu responsabilidad personal, más rápido irás en tu camino espiritual. 
Tu responsabilidad es el esfuerzo en la práctica. Puedes leer libros, recibir enseñanzas, participar en retiros, recibir inspiración o apoyo, pero nadie puede iluminarse en tu lugar.


El límite de las palabras

Como te dije al principio del post, por más que intentes explicar lo que sientes o piensas, siempre hay un desfase entre la experiencia y las palabras. La verdadera comprensión va más allá del lenguaje, la encuentras en el silencio, en la experiencia directa, en la conexión intuitiva con lo que es. 

Estas radicalmente solo en tu experiencia, pero eso no es algo negativo, más bien, es una invitación a asumir tu existencia de manera directa y auténtica. Eres único, eres especial.

Es difícil de entender con palabras, la comunicación verbal tiene un límite, pero cuando lo experimentas por primera vez, cuando reconoces tu verdadero ser, te darás cuenta de que todo lo que encuentras es tu vida, tu verdadera autenticidad.

Estar completamente solo en el camino espiritual puede ser bastante aterrador al principio pero si eres constante en la práctica de la meditación, si sigues hondeando en la introspección, la reflexión y la atención plena, tu espíritu crecerá y florecerá. 

Llegarás a un punto en lo que ya no te sentirás solo, sino parte de este maravilloso mundo donde desaparece la sensación de separación y surge una conexión profunda con todo lo que te rodea y te reconocieras como parte del flujo natural de la vida.


¡Buen camino!



6 cosas que he aprendido este 2024

Llegamos a fin de año y todo el mundo empieza con los propósitos para el 2025.
Yo he dejado de hacer planes para el año nuevo, pero sí me gusta hacer un balance del año que termina y esto es lo que he aprendido y sigo aprendiendo cada día, en cada práctica y en cada etapa del camino.

He aprendido:

  1. A respirar.
    Parece una tontería pero no lo estaba haciendo bien. Tenía una respiración superficial, el diafragma no se movía correctamente y la mayoría del tiempo no era ni consciente del aire que entraba y salía.
  2. A meditar.
    La meditación ha sido una auténtica panacea para mi salud mental: adiós ansiedad, tristeza y angustia.
  3. A perdonar
    He dejado de sentirme resentida y enojada hacia las personas que me han hecho daño y esto me ha proporcionado mucha paz interior.
  4. A ser más tolerante
    Somos todos distintos y cada uno en su camino de crecimiento personal así que he aprendido a aceptar las opiniones discordantes con las mías y a ser más compasivas con los demás. 
  5. A controlar mi mente
    Es increíble como un pensamiento repetitivo o una emoción negativa pueden amargarte el día. He aprendido a reconocer estos intrusos, a observarlos como una creación ilusoria de mi mente y a dejarlos ir. ¡Una verdadera liberación!
  6. A non resistirme a los eventos
    Las cosas pasan como tienen que pasar y siempre hay un porqué o una enseñanza. En el bien o en el mal he aprendido a confiar en el camino y a disfrutar del momento.

Mirando hacia atrás, quizás no haya conseguido ningún logro especial relacionado con el trabajo y el dinero pero me siento infinitamente agradecida conmigo misma por haber empezado este camino de crecimiento espiritual. 
Agradezco a mi mente la capacidad de pensar, de saber, de ser consciente y agradezco cada nueva idea, creencia y visión que me apoya para ser quien soy. 
Y por supuesto agradezco las enseñanzas de todos los maestros budistas, los filósofos y los sabios que he conocido a través de los libros, los videos y las páginas web. Gracias a ellos, todo lo que he aprendido este 2024 ha sido posible. 

Todas estas cosas que he aprendido este 2024, el viaje interior que he empezado y que me ha abierto los ojos, son claramente un "work in progress", un trabajo en proceso. Ahora queda practicar, practicar y practicar porque no hay un destino o una meta, solo un camino maravilloso que se llama VIDA.


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