Imagina que estás estudiando inglés. Vas a la academia, estudias en casa, hablas con el avatar de una app de idiomas, sientes que vas mejorando cada día más, incluso planeas viajar a Nueva York para practicar lo aprendido.
Entonces empiezas a sentir vergüenza, te cierras en ti mismo y saboteas los años de estudio detrás de la autoconmiseración: "nunca aprenderé inglés", "mi acento es horrible", "no quiero ser el tonto del grupo", "quizás mejor estudiar italiano", etc. etc. El mismo disco roto de siempre y una ocasión perdida.
La vida te ha puesto delante lo que necesitabas para aprender y evolucionar - una persona con la que podías conversar - pero tú no has aprovechado la ocasión.
Esto era solo un ejemplo para explicar que el crecimiento espiritual y la paz interior no se alcanzan asistiendo a cursos, meditando, leyendo libros o siguiendo las enseñanzas de gurús en las redes sociales. El verdadero maestro no está en algún lugar desconocido. El gran maestro ha estado siempre presente: es la vida misma.
El mejor maestro es la vida misma
- enero 08, 2026
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